La trata de personas es un delito avergonzante para todos. Consiste en reclutar, transportar, transferir, dar cobijo o recibir a una persona mediante el uso de la fuerza, la coerción, el engaño o por otros medios, con el fin de explotarla. Todos los años, miles de hombres, mujeres y niños caen en manos de tratantes de personas, en su propio país y en el extranjero. La trata de personas afecta a todos los países del mundo ya sea como países de origen, de tránsito o de destino de las víctimas. La trata de personas es una de las esferas prioritarias de la labor de la UNODC, que está encargada de velar por la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y su Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

El objetivo de la Campaña Corazón Azul es despertar la conciencia de la población y movilizar apoyo a las intervenciones de las organizaciones internacionales, los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y, en última instancia, cada persona en favor de la lucha contra la trata de personas. La Campaña Corazón Azul también tiene por finalidad posibilitar a los ciudadanos expresar su apoyo a esa causa y conocer más a fondo ese problema y su gravedad, para promover las medidas coordinadas de lucha contra ese delito. Se pretende que el Corazón Azul se convierta en el símbolo de la lucha contra la trata de personas, del mismo modo que el lazo rojo ha llegado a ser el símbolo de la lucha contra el VIH/SIDA.

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