Los estudios realizados durante los últimos años, enfatizan la necesidad de tener en cuenta los principales aspectos relativos a las funciones asignadas socialmente a las mujeres y a los hombres, así como a sus necesidades diferenciadas. En efecto, si se desea alcanzar un desarrollo humano sostenible, las políticas de desarrollo deberán tener presente las disparidades existentes entre mujeres y hombres en los ámbitos del trabajo, la vida familiar, la salud, la educación, el medio ambiente, la vida pública, las instancias de decisión y los procesos de desarrollo.
Durante los últimos años hemos asistido a una evolución en la concepción del desarrollo visible en la emergencia de distintos modelos de desarrollo, que van desde una visión economicista (Desarrollo como crecimiento económico), hasta los modelos más respetuosos con el medio ambiente (englobados dentro del llamado Desarrollo sostenible), y los que priorizan al ser humano (también conocido como Desarrollo Humano).
Esta evolución en los modelos de desarrollo han sido resultado de las aportaciones de diversos movimientos sociales tales como el movimiento ecologista. Asimismo, el movimiento de mujeres y el pensamiento feminista han venido realizando numerosas aportaciones a estos modelos de desarrollo a lo largo de las últimas décadas en un esfuerzo de búsqueda de modelos alternativos más igualitarios.
Como estas aportaciones realizadas por las mujeres han ido, a su vez, evolucionando en el tiempo, pretendemos mostrar las diferentes visiones y estrategias formuladas por las mismas.
Para ello vamos a analizar los enfoques más habituales, así como las estrategias más importantes que de ellos se derivan.
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